1982. 0 años. Nací un 7 de septiembre, a las 20.10h, en el Hospital de la Esperanza en Barcelona (España). Fui bautizado por la Iglesia católica, apostólica y romana. Nuestra familia vivía por entonces en la ciudad de Cornellá de Llobregat, lugar en el que pasé mi primer año de vida antes de mudarnos al lugar donde crecí, el barrio Valle de Hebrón en Barcelona ciudad.

Mi padre, originario de Barcelona, mi madre, originaria de Valladolid.

1983. 1 año. Mi primer año viviendo en la calle Ventura Rodríguez número 7, en Barcelona ciudad.

Desde que nací hasta que me emancipé de casa de mis padres, anduve viviendo en Barcelona ciudad y viajando, frecuentemente, a Valladolid y a Benalmadena, en Málaga. Valladolid era la tierra de mi familia materna y Benalmádena era el pueblo, en la costa del sol, donde mi familia materna tenía un apartamento de verano.

Por parte de mi familia paterna teníamos una masía plenamente rural en las montañas de Les Fonts de Terrassa, teníamos huertos, gallinas, perros, gatos y palomas. Lo que no teníamos era luz ni agua corriente. La electricidad la obteníamos de baterías y el agua de los pozos. Ahí pasé largas estancias durante toda mi infancia.

1984. 2 años. Caída en la Meningitis. Sobreviví.

1985. 3 años. Ingresé en el jardín de infancia del colegio Santa Caterina de Siena, regentado por las hermanas dominicas. Centro educativo, situado en el barrio de Horta, en Barcelona, en el que estudié hasta los 10 años de edad.

Por aquellos años Barcelona estaba prácticamente silvestre, había un gran número de zonas rurales en los alrededores del núcleo urbano. Recuerdo que en el barrio en el que vivíamos, en Valle de Hebrón, andábamos cada día a la escuela por el campo, habían masías con sus huertos, saludábamos a pastores y cruzábamos ríos.

1991. 9 años. Recibí las lecciones de catequesis y participé por primera vez del sacramento de la Eucaristía recibiendo la comunión.

1992. 10 años. Fue un año de cambios en todos los aspectos, la ciudad cambiaba debido a los juegos olímpicos y los extranjeros empezaron a interesarse por la ciudad. Cambié de centro educativo, pasé a formar parte de la escuela de Enseñanza General Básica (EGB) GRAVI, situada en la antigua avenida Hospital Militar. Por lo que parecía, la dominica tutora de mi curso ofreció a mis padres que me fuera del centro o, de lo contrario, repetiría curso. No apostaban por mí.

Esta nueva escuela fue una ruptura absoluta con el modelo educativo católico. Era una escuela laica, los alumnos no se ponían en pie tras la llegada de los profesores, tuteaban a éstos e, incluso, llegaban a insultarlos sin castigo alguno. El primer día de llegada a este centro educativo trataron de robarme los zapatos dentro del aula. Reinaba la anarquía.

1993. 13 años. Viaje de graduación de la EGB a Mallorca. El tutor de este nuevo centro considera que mi actitud educativa no está a la altura y me castiga con ser el único estudiante de la promoción sin ir a Mallorca, destino de dicho viaje.